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La revelación del martes por El Universal de la lista de empresas que “especularon con el peso” y provocaron la devaluación de nuestra moneda nos debe dejar varias reflexiones. Aunque la nota afirma que su fuente son “especialistas”, el golpe mediático parece una cómoda filtración de la Secretaría de Hacienda para lavarse las manos ante el desastre financiero de la semana pasada, agravado por ellos mismos y por la gente de Banxico. El señalamiento público es una herramienta muy efectiva a la hora de intentar dominar a un adversario. Humillar públicamente a una persona o grupo tiene un efecto psicológico desastroso. Normalmente, cuando los desastres vienen, la sociedad se apresura a buscar culpables. Es natural, si tenemos un enemigo frente a nosotros que nos ha causado el dolor, es más fácil liberarse de él a través de una venganza, un ataque o simplemente a través de la humillación y la burla. Sin embargo, como también lo afirma la nota del mismo periódico, especular no es delito. En el mercado de derivados es posible asegurar tipos de cambio para pagos futuros. El aumento de tasas de interés que hizo el Banco de México el mes pasado provocó la apreciación del dólar hasta 9.80 y las empresas decidieron asegurar ese tipo de cambio. Si me regalas dinero, por supuesto que me lo voy a echar a la bolsa. Eso eventualmente generó la presión sobre nuestra moneda cuando se fue acercando la fecha de pago y los acreedores tuvieron que solicitar dólares en el mercado. Se puede hablar de información privilegiada y probablemente haya algunos culpables en esta situación, sin embargo, eso no debe hacernos olvidar lo importante. Culpar a empresas por haber aprovechado una situación inicialmente creada por el propio Banco de México (con la injustificada alza de intereses), es un intento muy absurdo de encontrar chivos expiatorios en una crisis que fue creada desde las oficinas de Guillermo Ortiz. Ver a Agustín Carstens lanzando acusaciones lópezportillistas en los pasillos de Washington, es lamentable. Si quieren encontrar a un culpable de lo que sucedió la semana pasada en México, busquen en sus propios edificios. El pésimo manejo de la crisis por parte del gobierno federal es lo que provocó que las empresas aprovecharan el regalo. Siendo positivos podríamos decir que fue falta de comunicación entre Hacienda y el Banco de México, al enviar señales cruzadas en los mercados. La inminencia de la crisis mundial genera en cualquier empresa la necesidad de protegerse lo más posible. Protegerse no es un delito, y menos cuando el gobierno se acomoda especialmente para que lo hagan. http://lasillaquevuela.blogspot.com ¿Desea dar su opinión? |
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