

En los últimos días se han lanzado una serie de cartas ponzoñosas en el correo de www.15diario.com sobre el debate desatado en el caso de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL; algunas de ellas bajo el anonimato cobarde y otras donde se pone de pechito ese alfeñique que es Benjamín Palacios, convertido en esquelética armadura de una bola de burócratas y zánganos universitarios.
Hoy abro fuego, no tanto por lo que Benjamín, o su clon, dicen de un servidor en algunas cartas, sino por el clima de revoltura que intentan fabricar. Piensan ellos -los que mueven los hilos del Benjas y su clon-, que revolviendo el agua cristalina, impedirán ver el fondo de corrupción en la UANL.
¡Que suene la campana!, que para eso estamos: para combatir a los enemigos de la UANL. Me siento muy orgulloso de haberla tenido como principal centro de trabajo. Hoy estoy jubilado, pero eso no me impide seguir luchando para que impere en ella la consigna de los años sesenta: una universidad científica, democrática y popular.
Vamos al grano, para no ser parte de esa vieja estrategia imperial que pretende hacernos creer que todos somos ratas y que “la corrupción somos todos”. Eso es lo que perversamente generan el Benjas y su clon, con sus sucursales de correos electrónicos. Esas cartas buscan opacar las verdades que van saliendo sobre la corrupción en el seno de la UANL. Y sí que su temor es grande: por ello quieren minimizar esta polémica con tantas mentiras sobre mi persona, mi combativo diario Regio.com y mi mujer.
A muchos les tiemblan las corvas, porque lo que ocurre en la Facultad de Filosofía se puede extender a otros feudos de la Universidad, y son muchos los cientos o miles de millones de pesos que están en peligro de dejar de ser usufructo de unas cuantas familias apoltronadas en cada facultad.
Por eso se busca acallar la polémica, y obviamente el artículo de David Carrizales, bragado reportero, al denunciar lo que sucede en Filosofía, más lo que un servidor agregó en el Regio.com, obligó a que saliera la primera pluma represora a intentar rebajar la denuncia.
Para rebatir el artículo de Carrizales, tuvieron que traer al cínico que se ensucia con lo que escribe: Benjamín Palacios. Todo porque se siente en deuda por una polla de 150 mil pesos que le concedieron en esa facultad para una investigación sobre la vida del Padre Mier.
Como diva, y buen zángano universitario, ya lo mandaron hasta Europa con esa excusa, cuando aquí se olvida o desprecia al andariego e ingenioso Fray Servando con estatuas del tamaño de una piñata, o se le abandona como a la escultura que rescatamos del taller de Federico Cantú Fabila –que hoy se ubica en el sur del estado-, y todo porque desde hace tres gobiernos estatales no se la habían pagado.
Es larga la lista de actuaciones cuestionables de este auténtico pájaro de cuenta. Son muchas, pero fácilmente demostrables. Abrevio, no por falta de pruebas o de memoria. Lo hago por respeto a los lectores, que no necesitan nadar en el lodo para dimensionar el caso que nos ocupa.
Así las cosas, es realmente una lástima la pocilga en que ha caído Benjamín Palacios, todo porque así quiere ganarse su raquítica existencia. Por eso te recomiendo, Benjamín, que ya no estorbes en la lucha por sanear nuestra UANL.
Hay mucha tela para cortar. Yo no pierdo el tiempo con cantinflismos, ni practico el onanismo con lo que escribo; soy un hombre de acción en defensa de mi pueblo. ¡A ti te gusta la mugre!
Como el cinismo que has practicado durante tantos años ya te pudrió y no sabes si eres un clon, es natural que vivas en esa bipolaridad redaccional que tanto amas. Por eso eres pluma fiel de gente perversa y cobarde, ¡qué lástima!
¡Caramba, qué batallar con tanta rata y sus plumas! Pero hay que seguir dando la pelea. ¡Órale!
PD. El asunto ligado a Conalep, para no revolver la melcocha, ni confundir a tus titiriteros, lo podemos tratar por separado en una próxima entrega.
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