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Armando Fuentes Aguirre
Lídice Ramos Rogelio Ojeda Armando Alanís Liliana Flores Benavides Cris Villarreal Navarro Claudio Tapia Ismael Vidales Andrés Mendoza Tomás Corona Guillermo Berrones Libros
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EL VERDADERO IMPERIO ES EL IMPERIO ROMANO (Nos vemos en el infierno) Armando Alanís Pulido Hace algunos meses la iglesia católica anunció de manera informal una lista de “nuevos pecados” entre los que se encuentran “no contaminarás”, “no te drogarás” “no producirás ni venderás ni distribuirás drogas”, “no apoyarás la manipulación genética” y “no propiciarás las injusticias sociales”; estos nuevos apetitos desordenados se sumarían a los conocidísimos (conocidísimos por que los practicamos a diario) siete capitales: lujuria, ira, pereza, soberbia, avaricia, envidia y gula (este último bajo protesta, anoche le dije al taquero déme ocho… para empezar, y no tengo remordimiento alguno). Aunque en el Vaticano refieren que el asunto más grave es el de la manipulación genética, creo que lo referente a “no propiciarás las injusticias sociales” es lo que debe de preocuparnos, no doy ejemplos porque seguro usted estimado lector (y pecador) tiene varios a la mano, ahora sí que Dios los agarre confesados, me refiero a los políticos, a los empresarios, a los servidores públicos y al público en general; algo hay que aclarar si conocemos el delito, pues tendremos que atenernos a las consecuencias, no se vale ser tantito pecador y definitivamente tendremos que cambiar comportamientos, esto está de más, ya que no me considero líder moral de nadie; imagínese también ahora, después de que en cualquier charla diaria a uno se le sale la típica frase para abrir una conversación: “¡uuuf!, qué calor hace”, no se sorprenda si ya no le contestan como usualmente se hace: “es que se están derritiendo los polos”, o “la que anuncia el estado del tiempo en la tele que está guapísima nunca le atina, pero no importa, en la cajuela traigo paraguas y un suéter por si las moscas”; o algún opositor (de esos que hasta afirman que la constitución es anticonstitucional) y que se apresta a decir “es culpa del gobierno”; no, nada de eso, seguro la respuesta será: “pues vete acostumbrando, en el infierno también hace calorcito”; pero resulta que en otro anuncio informal, también salido de alguna parte del Vaticano, se explicaba que la idea calurosa que tenemos del infierno pues cambiaba y que ahora el infierno es un lugar helado; es decir, no sabemos si estamos en una discusión moral o climatológica, que para efectos nuevos es prácticamente lo mismo, independientemente de las aclaraciones que ya las hubo o de las declaraciones sobre la pederastia, que el Papa hizo en su reciente visita a Estados Unidos. Noto que hay un deseo (y eso no es más que una buena noticia) de modernización y apertura que la iglesia católica a mi parecer necesita con urgencia; es cierto: la imagen y el carisma de Juan Pablo II es muy difícil de superar, y a pesar de todos los viajes que realizó el anterior Papa no podemos evitar decir que la iglesia siguió con su anticuado tradicionalismo. Las cosas ahora parecen cambiar para bien de los que creen y de los que no creen también, pero en este país, donde se están ventilando cada vez más las relaciones del clero con la gente que tiene dinero (bien habido, mal habido, propio o ajeno) la cosa está que arde, ¿o está que hiela? accionpoetica@prodigy.net.mx ¿Desea dar su opinión? |
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